Las intenciones no son claras, casi se parecen a tocar el timbre y salir corriendo. Y no tengo apuestas para hacer, ni pretextos para hilvanar, porque el azar existe, lo repito siempre.  Aquí, donde todo se ha quebrado, faltan quebrarse los desconocidos, falta sumar caras y ajenidades para corroborar que el derrumbe de aquello en lo que crea se llevará a cabo indefectiblemente siempre y en todo lugar, por algún raro designio.  ¿Te fui a buscar para la ratificación? Muevo primera en un ajedrez en el que no estoy invitada, pero no querés que me vaya y me hablás como al oído con una voz  de interlineado, íntima, que imagino abarcante en un abrazo lejano,tibio, ves… apretado,  suave, de  espalda en muralla inabordable, de almas calmas clamando, de guerras abandonadas-¡tuyas!-, abandonadas  por perdidas sin remedio,  y de lluvias reclamantes a un Dios sordo que no me pertenece. De otra vida, dije. Pero no sos como este fantasma símil Alicia que soy yo, venido del pozo y la locura, que salió corriendo saltando obstáculos desesperadamente. Yo, que  en el fondo  duermo refugiada un sueño hondo,  justiciero, autoinmolado,  que emerjo nada más que para espiar y que sólo apelo de verdad  a mis mininos.

Vos no. A vos te gustan los ahoras, querés tocar la luz de las pantallas  y estás vivo.

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