Hay ausencias que son

el color mismo del desgarro,

del quebrarse por dentro…

Hay  ausencias

 que nos dejan sin brújula en medio del camino.

Hay ausencias que nos dejan

sin música y sin horas,

con todas las palabras y colores vacíos.

Hay ausencias

que nos parten el alma de desdicha.

Pero  

en ese ritual de paradojas-que es la vida-

esas mismas ausencias

nos reclaman

presentes

enteros

soñadores

y

vivos

para honrar la existencia luminosa,

presencia imprescindible

que esas mismas ausencias

nos han sido.

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