…entiendo aquella visión medio cortazariana que tenía Horacio  en relación a la conexión ínsita en todos los finales, nada más que a partir de la palabra aunque el suceso que finaliza sea completamente ajeno a  otras terminaciones.  Terminaciones, que viene de “terminales” y que va (acaba) en término.

Ahora, que intitulo este post “cada vez que me acuerdo”  y que alude a una terminación en mis terminales por finalización del término final de eso-que-no (que no era, que parecía, que hacía suponer, que pintaba como para, que en realidad al contrario, que no había, que no estaba, que aparentaba, que no), lo empiezo con el título, le pongo los puntos suspensivos  y sin escribir más nada lo puedo terminar y encaja de manera exacta y sobrecogedora  con el final de otro post que tengo que termina diciendo:

se me viene automáticamente esa frase inmortal de nihilismos de entrecasa que yo decía siempre que era brutalmente perfecta y que por eso había que reservarla para los entierros y para las traiciones.

No somos nada.


NO.”

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