agosto 2008


A lo mejor porque recordé, de pronto y ante el delirio bestial incontinente de monstruos conocidos repitiendo en su horrible crispación salmos ajenos, conjeturas macabras y lascivias (esos, que nunca sabrán de estos calvarios) ese dolor del transcurrir desde tus primeros meses, desde tus años pequeñitos, ese dolor que fue la conciencia impalpable, sutil, musitada por alguien invisible en voz muy baja, de haberte parido diferente. Ese dolor que conocí cuando casi nadie (casi) te miraba como yo. Eras tan chiquito, principito de mi corazón, pedacito de cielo inexplicable, tan chiquito para mi culpa constante de que algo terrible había hecho yo allá en la probable, hipotética vida previa hoy reencarnada para que hubieras nacido así, nene extraño de mirada ausente, tan lejos de todo y de todos, era tanta mi culpa, mi culpa y mi gran culpa absurda e inventada que no había nada en el mundo que yo no dejara de hacer antes de vos, capullito de mi vida: nada si estabas, nada había primero, he medido los minutos que no me pertenecían, porque allí, ves, con tu existencia, dejó de pertenecerme cualquier otra posibilidad: eras conmigo, era la pendencia de veinticuatro sobre veinticuatro, era la angustia interminable de verte crecer tan solo, tan aparte siempre, era cada una de tus no miradas en mi abolida mirada, cada uno de tus gestos inanimados era mi propio gesto interrumpido, cada abrazo constante que no alcanzaba a contenerte nunca y que nos invadía y te invadía tantas veces, muñequito, cachorrito de peluche, no había tibieza ni lluvia ni rayos de sol que yo no saliera a buscar con tal de que sonrieras, con tal de sentir que estabas conmigo sin estarlo. Así, como antes, como ahora, así como siempre, así a pesar de los restos mugrosos de pedazos de pared que han rozado impunemente ese recuerdo de nosotros, esa preciosidad sagrada y dolorosa que ignoran y que masacran porque ya no saben cómo caer más abajo, hundibles y olvidables en el fondo de mi desprecio infinito, de todo mi desprecio, más fuerte y más abajo, más fuerte y más bajo, bajo, bajo…que se siguen cayendo fuerte, violento, demencial y bajo y es inexorable y ya se sabe.

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…que no se sabe dónde andarán, avatares de las modas.

Las voces eran perfectas. Ti amaren de esa forma, así.

Ya se sabe y se sabía, en cierto modo, pero decirlo así, con los ojos cerrados, me recordó a otro tiempo en el que tampoco los abría. Un tiempo diferente, donde los sentidos explotaban en capullos apenas sostenidos, en latencias que no eran de uno solo: y cómo, había que ver, el tacto y el olfato pergeñaron esa alianza indestructible que fue soborno y treta y armadura, todo a la vez. Lo caliente podía ser, en dos minutos, lo deliciosamente tibio, lo ardiente consumir mucho más de lo que había para después quedarse ahí, embelesado, atónito, sintiendo desde adentro las últimas gotas del placer. No los abría y era para que se quede (quedate) y quedarme donde nadie se queda-quedaría, para anidar donde cualquiera hubiese huído, donde cualquiera hubiese puesto las pupilas fijas en la renuncia inevitable ante la debacle constante, ante el golpe avizorado de lo que en el círculo desata y estalla, no los abría para poder sentir ese otro escalofrío más profundo sin ver nada y ahí, también, la confianza extraña, traidora e instintiva en la pared que parece que resguarda pero que se viene encima y es inexorable y ya se sabe.

En el auto, y en silencio, vas atrás como siempre. Un gesto serio, adusto se diría, mirando el camino por la ventanilla como sin ver.

Solos los dos, hacemos diez, veinte cuadras sin decirnos nada. No sé de qué hablar, estoy en un día de ésos, y con vos no es fácil. Trato de ganar tiempo, de  empezar un diálogo siguiendo el famoso esquema terapéutico eternamente recomendado. El estímulo, las “habilidades sociales”, el intentar llegar igual cuando ponés esa pared. Relacionémonos, busquemos ese “gancho” que te des-abstraiga. Que te traiga, por favor.

Pero soy torpe delante tuyo. Pienso en alguna anécdota, o en algo que te pueda interesar, y no encuentro. Ensayo un:

–Patri, mi amorcito, qué callado estás…a ver, quería contarte algo, pero…bueno, en realidad se me olvidó…

Sin desviar la mirada del camino, sin levantar la voz agradecida, sin énfasis, sin la más mínima sonrisa, como si mis palabras accionaran mecánicamente la obviedad misma, me contestás:

-¡¡¡Vivaaa…!!!

——————————————–—————–“Cada 1300 personas nace un Asperger”

Ahora, y para mayores abundamientos, también Foro Nuevo. Uno puede ir a asperger_santa_fe@gruposyahoo.com.ar, uno puede entrar y saber, y esperar muchísimo.

El inicio dice: ”

Este grupo está conformado para agrupar a las personas con Sindrome de Asperger, sus familiares y todos aquellos interesados en la temática que residan en la Provincia de Santa Fe, Argentina. Somos fundamentalmente inclusivos, por lo tanto, y por la similitud de las terapias actuales de abordaje de esta problemática y del enfoque jurídico que existe en nuestro país, el espacio abarca también a padres y/o familiares de niños afectados y/o personas interesadas en el Trastorno Generalizado del Desarrollo, sin especificar.

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Que sea esa ventana igual o más abierta que las tantas ventanas por las que me asomé desde que sé quien sos.

—– ——————————- — – – – – ——-“Cada 1300 personas nace un Asperger”