noviembre 2006


Hay un graffitti en una pared, cerca de mi casa, que dice:

Volveré, y seré sillones

( Luis XV)

No hay una sola vez que no lo lea y que no me ría ( para mí el humor no siempre tiene un disparador sorpresivo, cuando lo voy a leer ya sé que ya me reí, ya sé lo que dice pero me da risa igual). Hoy conecto el graffiti con este blog, que por razones que se detallarán al regreso, permanecerá con las compuertas cerradas hasta el día 1 de Diciembre.

Día en que volveré.

Algunos ejemplos de tópicos de telenovelas recopilados por el profesor Estultin de la Universidad de Arberia, tras una larga investigación y horas de sufrimiento televisivo.

Telenovelas Sudamericanas (y españolas también a veces)

-La protagonista es siempre virgen, de costumbres conservadoras, generalmente huérfana. Siempre está a cargo de algún familiar o persona que la tiene viviendo consigo.

-La protagonista es pobre.

-El galán suele ser rico. –

-El galán puede tener todas las novias que quiera, incluso puede estar casado o puede casarse a lo largo de la historia; la heroína, por descontado, no.-

-El galán la respeta porque ‘es pura’, pero se casa con la otra, que siempre es más rica.

-Las amigas o consejeras de la heroína siempre minimizan las canalladas del galán y las justifican (‘Te ha violado, pero te quiere’ ‘Se casa con la otra por dinero, pero a quien quiere es a tí), y la heroína siempre lo cree. –

-El amor de la protagonista hacia el galán es indestructible y excluyente. Una vez que se enamora, ella lo aguanta todo y le perdona todo a él, incluso malos tratos y violaciones.

-El galán es muy machista. La heroína también.

– El galán y la heroína hacen el amor al menos una vez, y ella SIEMPRE se queda embarazada.-

-La esposa del galán SIEMPRE es estéril y mala. También es seguro que tendrá un amante.

-Si el galán sospecha que la heroína le ha sido infiel, la considera una mujerzuela y la insulta. –

-La protagonista SIEMPRE termina, de un modo u otro, en un psiquiátrico o en la cárcel, o a veces en los dos sitios, debido a alguna argucia de la mala (la esposa del galán)

-La protagonista, de dondequiera que la encierren, se escapará sin mayores dificultades.-Si finge una nueva personalidad, las personas que la conocían serán incapaces de reconocerla, por poco disfrazada que vaya. -Si se disfraza de hombre, nadie se dará cuenta de que es una mujer. (este tópico también funciona fuera de la telenovela).

-La protagonista, cuando es rechazada por el galán, puede casarse con un hombre, pero jamás tendrá relaciones con él. Ese hombre tiene todas las papeletas para morirse en breve período de tiempo.

-El rapto del hijo de la protagonista es la actividad preferida de la esposa del galán cuando se sabe perdida. -La esposa del protagonista llegará incluso al asesinato y al secuestro para lograr que su marido no se vaya con la otra. –

-El galán y la heroína son SIEMPRE bellos: los personajes cómicos, feos, a veces también gordos.
-Si la heroína es violada por el malo y queda embarazada, es seguro que abortará de manera espontánea o bien el niño nacerá muerto. –

-Siempre hay un cura, que nunca es malo. -Siempre hay una bruja que le adivina el porvenir a la heroína. Y siempre acierta. –

-El galán jamás se divorcia, ni piensa en ello. Lo cual implica que su mujer deberá morir para dejarle el camino libre. –

-La telenovela termina siempre en una escena de boda.

-Los secundarios que se emparejaron durante la telenovela, también se casan o anuncian sus matrimonios en la citada boda.

-Casi nadie queda sin emparejar.

-La heroína será contratada para cualquier trabajo, incluído el de secretaria, sin tener estudios.

-La ciudad es mala y está llena de vicios; el campo y sus habitantes, son buenos y sanos.

-En algún momento de la telenovela puede haber una confusión de identidades que haga pensar a los protagonistas que son hermanos. -Si la protagonista es huérfana y busca a su padre ( o madre), éste será alguien de la familia del galán o vinculado con ellos.

-El que comete un crimen o una maldad, si no se arrepiente, muere, generalmente en un accidente de tránsito, en especial si se interpone en los planes de boda de los protagonistas.

-La mujer del galán JAMÁS se arrepiente.
Viernes, ya sábado pasadas las tres de la matina y sin Tino, comentamos con uno de los tres Jorges esta cosa mezcla de pena irremediable y bronca extraña que me produce, a veces, ver libros valiosos en las mesas de saldos de las librerías. Ver, por ejemplo, no solamente obras clásicas con humildes encuadernaciones a 5 o 6 mangos, (días pasados, un par de títulos de Paul Eluard y un “Cumbres Borrascosas” de Charlotte Brontë a 4 pesos con cincuenta: seguramente alguna vez tuvo un precio más justificable, una Editorial ha querido allí al menos salir derecha, pero ni siquiera eso ha podido: en este país, donde la formación es cada vez más precaria, a nadie le interesa consumir lo incomprensible), sino sobre todo, libros de respetables escritores locales, talentosos, realmente buenos pero no conocidos, que con todo sacrificio hacen una tirada a un precio digno aún cuando más no sea para cubrir sus gastos, y al poco tiempo nomás los encuentro entre los saldos, en oferta y por monedas.
Luisito Bardamu me decía que él no lo veía así. Al contrario, decía Luis: que esas obras lleguen a ese precio y en mesa de saldos no implica un menoscabo al valor del libro, ni habla del desprecio evidente de la no salida en su precio originario que lo fue llevando hasta esa mesa, sino que determina que la gente sin recursos pueda tener acceso a esa cultura: todo un avance, para la mirada del Doke.
Y no nos pusimos de acuerdo. Porque donde él ve una consecuencia benéfica y popular impulsada por la casualidad, yo veo un remate donde el que se jode es un trabajador. Porque claro que me alegra que los bolsillos más precarios puedan comprarse ese libro de mi amigo escritor que conozco desde hace años, un intelectual que escribe como los dioses y con una sensibilidad que me suele dejar sin aliento. Pero lo que me angustia y me genera esta impotencia y esta mezcla de decepción y de zozobra, de humillación ajena, es que en este sistema liberal-individualista, perverso y de premeditada exclusión a los que menos tienen, la que cae como víctima también es nuestra cultura. Ahí en la vidriera reposa el Código Da Vinci, que está de moda; creo que cuesta setenta pesos y ya se agotó en la primera.
Paradójicamente, por dos pesos se puede tener el libro ése que yo decía, por ejemplo, pero el tema es que en el mercado cultural de “acceso a la cultura de los saldos de los que no pueden pagar”, como dice Luis, el Estado no subsidia nada. Siguiendo la lógica de la injusticia del sistema, a todo el esfuerzo lo ha hecho mi amigo escritor, talentoso pero sin poder, sin moda y sin recursos. Sin pena ni gloria.
Ese pobre infeliz que se hace el distraído cuando vé su libro entre los saldos: un nudo en la garganta y lleve dos.
Al precio de uno solo, para la cartera de la dama o el bolsillo del caballero.