Y la noche del Viernes, esa que no llegó todavía, ese regalo que me van a dar, dicen, y que aún no me dieron…ahora, recordando a quien me dijo que no se puede querer a un grupo de fantasmas, recordando mi neblina amiga y necesaria, mi abrazo silencioso, mi desagobio, juego a pensar si
fuera todo mentira, si fuera todo una gran broma, si esa figura pelilarga que soy yo, que desde aquí me puedo ver en la escena de ese pequeño futuro próximo, entrando con un paquete de alfajores santafesinos al ruido del Güerrín, si esa figura consternada y buscando que miro desde acá fuera también no más que un soplo de humo blanco, frágil, improvisado, aquel borgiano sueño anticipatorio que otro, quien sabe quien, va a estar soñando.
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