A Ibarra, cuentan los diarios, lo sobreseyeron. Se lo iba a procesar por los delitos de homicidio culposo, y de incumplimiento de los deberes de funcionario público, pero lo sobreseyeron. Me llega la noticia a través de un periódico digital, y el autor de la nota, (un periodista conocido, con una tendencia política expresa que tal vez comparto) indignado, habla de la corrupción que posibilitó semejante decisión judicial favorable a Ibarra, habla de que “ni siquiera se lo llamó a prestar declaración indagatoria”, habla de dineros que “(le consta, le consta)” fueron aportados para que “lo liberen a Ibarra”.

Ahí me pongo a buscar el fallo entero, y una vez que lo consigo lo leo minuciosamente.
Entonces, y sólo entonces le mando un mail a mi periodista para opinar, y le explico: primero, ( y para evitar preconceptos) que no adhiero en modo alguno a personajes como Ibarra ni a la política que representan, pero que, desde el punto de vista de lo que uno sabe, de lo que uno ha estudiado y de esta ciencia vapuleada y no siempre justa con la que uno trabaja desde hace diecisiete años, desde el punto de vista de lo jurídico puro, era imposible que lo procesaran ni por homicidio culposo, ni por incumplimiento de los deberes de funcionario público, simplemente porque la responsabilidad penal debe ser directa para que se conforme el tipo penal.
Le explico que “Acá en Santa Fé han ocurrido hechos que no han tenido (obvio) ni la entidad ni la trascendencia de Cromagnón, pero que en la valoración penal son similares, te voy a dar un ejemplo: no hace mucho, una señora paseando con su bebé en brazos por una calle, mal iluminada (en contradicción a lo que determina la reglamentación urbana), se cae pisando mal una alcantarilla en arreglo no señalizada, se quiebra una pierna y el bebé se le resbala de los brazos y se desnuca. Obviamente, se iniciaron acciones legales para obtener una reparación por la muerte del bebé y la lesión de ella, demostrando que la calle no estaba iluminada conforme se establece reglamentariamente, y que la alcantarilla en reparación no estaba señalizada.
Obtuvo una indemnización muy importante (que no cubre su tremenda pérdida) pero el intendente no fue procesado por “homicidio culposo” (es que en rigor de verdad, en términos de técnica jurídica, no se puede decir que el intendente Balbarrey haya “matado” a ese niño, porque para el homicidio se necesitan, sea culposo o doloso, otros elementos para conformar el tipo penal, uno de ellos es que tiene que ser directo) ni por “incumplimiento de los deberes de funcionario público”.
Eso no se pudo hacer tampoco. Porque hay una descentralización en la estructura que hace que la responsabilidad no sea directa, porque no es al intendente al que le corresponde esa supervisión personal, ni siquiera se entera, ni siquiera la coteja, hay una repartición que debe hacerlo, y ocurre que la responsabilidad para que sea imputable debe ser personal en materia penal. Aclaro que esto es así en materia penal, sin perjuicio de que al Municipio le competa la reparación civil por no haber tenido la calle como correspondía.
Lo mismo para el delito de homicidio culposo…De no ser así, con la cantidad de gente que se muere en nuestra ciudad como consecuencia de situaciones atribuibles a la responsabilidad de la Municipalidad en cuanto al estado de calles, barrios, etcétera, como ser: gente que se muere intoxicada por falta de agua potable en lugares en los que no están convenientemente instalados los sistemas, accidentes de automóviles por culpa de “lomos de burros” no colocados como lo determina la reglamentación, y etcétera, etcétera, al intendente le lloverían las causas penales, te imaginás, viviría procesado por homicidio.
Te doy estos ejemplos tipo “muestreo”, por supuesto que no lo comparo con esa tragedia de allá en orden a la magnitud, es solamente a fines de explicitarte cómo funciona la imputación penal.
Por eso, aún cuando, por ejemplo, se demuestre que las inundaciones pudieron ser prevenidas, y que al ex gobernador Reutteman le cabe responsabilidad en ello, seguramente se convertirá (y ya casi lo es) en un cadáver político, como le pasó a Ibarra, pero nunca lo van a poder procesar por “homicidio culposo”.
A lo sumo, el gobierno provincial afrontará juicios de reparación civil.”

Prosiguiendo mi paciente y densa retahíla, y centrándome puntualmente luego en la indignación que plantea este periodista amigo porque a Ibarra no lo llamaron a declarar, insinuando claramente que seguro “arregló” para que así fuera, le digo: . . pero es que te equivocás, porque es lógico que a Ibarra puedan no llamarlo a indagatoria, si así lo decide el Juez: y lo decide porque sabe que el tema no puede correr según nuestra ley, entonces ¿para qué lo va a llamar? Lo llama cuando hay razón suficiente, y en este caso, no se dá el tipo delictivo personal para Ibarra. De última, que lo llame o no, no modifica las cosas: puede indagarlo y no procesarlo después, es lo mismo.
Tenés que leer el fallo, pero con un abogado que te lo vaya comentando punto por punto y que te vaya dando bien los fundamentos.
Yo lo leí y tengo que decirte que lamentablemente, se ajusta a derecho.”

Me contesta el mail, diciéndome que él sabe que es así, que sabe bien que la imputabilidad penal funciona de esa manera en nuestro sistema, porque su abogada se lo explicó en los mismos términos que yo, a los tres meses de haber ocurrido lo de Cromagnón, y que está en un cien por cien de acuerdo conmigo. . Pero IGUAL ( ¡IGUAL!, me dice) me consta que hubo sobres de dinero de acá para allá para que lo liberen a Ibarra” (¡¿?!)
Vuelvo a responderle, y le digo que, aún cuando no pretendo pasar por sobre sus informantes, me contraría el sentido común esa afluencia de sobres de dinero de la que él informa, (y no porque me sorprenda ninguna corruptela, sobre todo viniendo de ciertos lares) sino sencillamente porque a pesar de la acusación del Fiscal (en nuestro sistema el fiscal, ante una denuncia, siempre DEBE realizar la acusación) Ibarra iba a ser sobreseído SEGURO, sin duda alguna lo iba a ser sin necesidad de plata, dado que no existe ningún argumento jurídico para condenarlo. Es más: hasta la acusación del fiscal resulta forzada y demasiado endeble, era imposible que prosperara. Quiero decir: pagaran o no pagaran, no quedaba otra que dictar el sobreseimiento”

Y bueno, ahí se terminó la conversación. Del otro lado, profundo silencio de radio. Me quedé casi hablando sola, con el último eco de mis tintas.
Ahora, yo, entre cantos de grillos me pregunto: después de todo lo que le dije, y si estaba de acuerdo conmigo y sabía que las cosas funcionan así porque ASI ES LA LEY, porque su abogada ya se lo había explicado: ¿por qué se enoja y dice que seguramente la resolución fue comprada?

Y ya que evidentemente no tenía sentido “comprarla”…Ya que evidentemente esos “sobres” no podían tener el destino que se dijo en la nota de este “periodismo de denuncia”…dicho de otra manera, ya que evidentemente no queda en claro PARA QUE pagaron: ¿no sé podría en el periodismo de denuncia saber QUIENES llevaron la plata, y A QUIENES se la dieron?

Me contesto que no. Que el oscurantismo de alguna que otra imaginación irritada también está lleno de buenas intenciones. Y que estoy agotada.

Ay, dejemé…
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