A los que vienen, a los que voy, que sé quienes, que sé donde, que se toman conmigo el cafecito virtual. Quién podría suponer la intimidad que vengo respirando, desde Uds., en olores amigos que solamente yo imagino, con caras que me constan y caras que supongo.
Alguien que no entiende me ha dicho “¡pero es como querer a un grupo de fantasmas”!.

Ay, dejenmé, extrañaría tanto que no me hicieran estos ruidos raros. Plazas de juego, infiernos, muñecos que hablan, dioses gordos, santos, demonios, dokes en libertad, la Miss en el enigma, glosas de armonía, la Dani diosa, humos fragantes, anarquías, reputaciones dudosas, elefantitos, mis ex-añadidos (q.e.p.d), rutas hargentinas, sensaciones del Caribe, el Ego de la Arcadia y, no sé de quién me olvido y no.

¡Pasen un día muy feliz! (no me dejen)

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