HIJO QUERIDO.
Yo sé bien
que él es diferente a muchos – todos.
Y que a la vez
no es tanto.
Yo sé que habla distinto, que parece un extranjero, y que su voz
tiene más altos que bajos. Yo sé que se obsesiona hasta el detalle
por cosas que a otros no interesan, yo sé
que no entiende una broma y que no miente, yo sé de sus “locuras”
por no tocar la tierra y por comer
siempre lo mismo y separado. Yo sé que él puede
leer lo que otros no distinguen, hacer nacer
palabras nuevas e historias de la nada. Yo sé de sus disfraces
para poder mostrarlas y mostrarse.
Yo sé que sus cálculos mentales
son perfectos y le surgen al instante. Yo sé que no gusta
de la gran aventura, que no sabe
atar cordones, que no abrocha, que no juega al fútbol, que no nada,
que no es el niño de los libros de lectura.
Yo sé que cuando explota
arroja todo por el aire y es el único dueño de la afrenta,
que llora, grita, patalea,
hace aquello que uno mismo haría, si no fuera
por el resto. Yo sé de su conflicto que no tiene autoridades, de su angustia inapelable
por lo insignificante,
por aquello que para los demás es un detalle.
Yo sé que sus iras son teatrales al afuera y sentidas al adentro
Y que son simplemente más continuas, más genuinas
que las dormidas iras con que otros
se miran, se traicionan, se soportan
y no hacen
lo que él hace. Yo sé que necesita
un abrazo más seguido que consuele
su exacta percepción de un mundo extraño
al que ha descubierto en los horrores consensuados
del peor de los rechazos.
Yo sé que le es preciso
más seguido una palabra, más manos tendiendo hacia su mano,
de niño pequeñito, más abrazo a sus enojos, más bandejas
para sus únicas comidas, más lluvias con aromas
que no huelan a barro, y solamente pocas más
explicaciones en ese que es su idioma.
Yo sé todo eso, y se también
que hay un acuerdo brutal que trasciende este universo
de mis días,
este fantástico aquelarre en que convivo
que ha dicho que es así porque está enfermo.
Que su mente brillante es, a la vez, incapáz
de cosas esenciales,
y que hay que hacerle un exorcismo urgente
con olor a rutinas y vaivén
de muchos personajes, y con un
certificado que pronuncie lo que suena altisonante e irremediable, y asi sea
gratis lo pagable para paliar sus terrores
y su pena.
Yo sé todo eso, hijito, y sé también
que lo que pido y exijo para vos no precisa
de excelsas academias, ni de una sacra
vigilia de bondades. Que estoy pidiendo –exijiendo-con tus mismos gritos
que se estudie por vos, que se aprenda por vos,
que se intente por vos, que se ofrende hacia vos, que se enarbole en tu nombre
la aceptación y la procura del distinto.
Que pedir lo que pido-exijir lo que exijo –es más que esa eterna rebeldía
con que he nacido. Es mi única espada, es
mi brazo partido. Esta actitud
bravía
que no admite exorcismos impuestos ni conjuros,
es una forma de advertirle al mundo,
(marcador de tu distancia, de tus llantos injustos, hacedor
de todos tus muros),
que deberá asumir –entender-comprender
este Derecho inalienable que me asiste y me confirma,
que por vos YO elijo, yo invoco, yo dispongo,
yo decido,
yo descarto,
yo protesto,
yo desarmo, yo defiendo,
yo
reclamo.
Que YO soy tu madre, y que sos mío, y que mío es el regocijo
de haberte parido
en todas las formas más que humanas del dolor sufrido
en este camino de tormentas. Y que mío es también
este Honor
de saberte en pertenencia, hijo del alma,
hijo
querido.
13/08/2010 at 07:56
Y bueno, son estas cosas que uno lee y puede sentir eso que está pasando. El alma se le sale por las letras a mi querida Sue.
Difícil escribirle al hijo como lo hace ella.
Te mando un abrazo, chiquita.
23/08/2010 at 13:41
Hola!!!
Llego a tu blog por recomendación de un amigo y, la verdad, leerte fue como verme a mi misma.
Pusiste en palabras todo lo que se siente cuando un hijo es “diferente” al resto y en realidad especial como ninguno.
Recorrer tu texto me hizo identificar con cada palabra. Y si de algo sirve, gritemos juntas que no son raros, sino mas sensibles y perseptivos que los demás.
Un beso grande!!!
16/09/2010 at 15:13
todavía tengo el corazón latiendo fuerte por la emoción que me transmitieron tus palabras.
un beso
16/09/2010 at 22:20
Patricia!! Qué lindo verte asomar por acá.
Un beso enormísimo para vos.
27/10/2010 at 01:09
Queridisima!
Dejame tener este poema de bandera para mi lucha, de preambulo en mi vida. Siento tus palabras como mias. Es tu dolor el mio. El mismo… Solo que a mi no me sale como esta maravillosa poesia!!!
29/01/2011 at 13:14
Me llegan las lágrimas leyendo ese verdadero poema de amor maternal. Muchos se dicen poetas, pocos lo son. Y de los pocos, muchos no saben que lo son. Poema verdadero, salido del alma en palabras escojidas sin que el acto racional les quitasen el alma o la deturpara. Con su permiso, deseo llevar ese poema a mi mamá, a mis amigos y alumnos. Seguro que algunos como yo no lograrán contener lágrimas de emoción, viendo que la verdad del amor siempre encuentra sus palabras verdaderas, auténticas, sin malicia académica,sin disfraces retóricos.
17/01/2012 at 18:39
Hola, llegué a tu blog buscando material para ayudar a mi hijo pues el también lo han diagnosticado T.G.D y después de leer tus letras no tengo más que agradecerte por expresar de forma excelsa el sentir de muchos padres que tenemos la bendición de tener un ángel dentro de casa. Gracias por compartir estas hermosas palabras pues me han hecho tomar aliento de nuevo y poner todo mi empeño para que mi hijo siga adelante.
Saludos desde la ciudad de México.
Angeluz Torres A.