Mail recibido esta mañana de mi corrosiva amiga San, que me dió permiso para subirlo.
Todavía me estoy riendo y así comparto.
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La noche invitaba a caminar, contar baldosas, robar algunas flores, perderme en mis pensamientos y reírme un poco de algunas cosas escuchadas. Cuando atravesé los 40 me sentí alivida de no tener que escuchar más en las reuniones a las madres que hablan de caquitas, eructitos, adaptaciones al Jardín y otras ricuritas.
Pero…¡horror! Al llegar a los 45 me encontré con una fauna (y flora, encima) que de lo único que hablan es de los hombres que no quieren compromisos. ¿Cuándo comprenderán que los hombres SI asumen compromisos con las que SI les interesan?
No quieren compromisos con VOS, con otra sí. Y por más que te hagas la superada y lo busques y lo busques y logres tener sexo con él… cuando no te llame vas a decir “Es que no quería compromisos”, “se asustó” o lo mismo – pero más delator del dinero gastado en terapia- “es fóbico”.
La liberación femenina –ridícula ya desde su postulado- pregona que si sos una mujer moderna, liberada, te gusta un caballero y no te da bola, tenés que tomar la iniciativa. No sos ni moderna, ni liberada… sos FEA. Al menos para ese sujeto.
O bueno, seamos más indulgentes: no sos de su agrado.
Sos divina, sí, sí (aunque a los 45 no es tan fácil de dilucidar, con tanta cosa encima), pero no le gustás. Obvio que si insistís vas a lograr tu cometido y luego vas a decir que a los hombres sólo les interesa el sexo. ¿A vos no?
¡No todas son malas noticias! Para algún otro caballero sos su alma gemela. Posiblemente viva en Alaska, pero el amor todo lo puede. ¿O no? Y si así no fuera, siempre queda el clonazepam.
Está plagado de hombres enamorados, dispuestos a comprometerse, a empezar de nuevo.
No con VOS, claro.
Nadie-ni hombre ni mujer- renuncia a un gran amor por miedo. Te lo digo yo, que soy fóbica.
Amo a las mujeres, son mis aliadas naturales, ¡ pero a veces son tan aburridas! La reunión incluía médicas, docentes, abogadas, diseñadoras y psicólogas. NINGUNA comentó algo de su profesión (salvo que estuviera de romance con un colega), qué le gustaría lograr, en que estaba trabajando, de que se arrepentía, que asignaturas pendientes tenía esperanzas de aprobar.
Esas mujeres no me invitarán más. No importa… yo no quiero compromisos.
Besos.
San.
