http://www.elsombreroncool.blogspot.com/
20/04/2011
03/01/2011
La idea es que la masa de la tarta sea mórbida, crujiente pero simple para que ese sostén de lo que luego se rellene, sea sutilmente salado y vaya construyendo desde el comienzo mismo la oposición de sabores que, si consigo que se enreden y a la vez se “peleen” de manera paradójicamente ambivalente entre sí (dulce, salado, amargo, ácido, profundo, suave, fuerte) van a comulgar en definitiva en eso que quiero, en eso que busco, en eso capáz de hundirme exquisitamente en lo agridulce pero fuera de lo habitual. Aplico una que me sé, como un viejo catecismo aprendido en alguna parte: a un pocillo de aceite de oliva, se le corresponde uno de leche, otro de agua tibia -ya con sal -y siete (siete, ni uno más) de harina leudante. La amalgama es rápida y engrudosa pero hay que manipularla despacio, jugando, jugando y reiterando para darle una suavidad de poros afelpados, teniendo cuidado de no excedernos cuando alguna grieta por allí invite a agregar, levemente, una nube volátil de harina compensadora que “suelda” inmediatamente esas ventanitas caprichosas. Ya está como para forrar la tartera, estirando el preparado como un guante liso y flexible para ponerla, luego, unos pocos minutos a horno medio. Nada más que para que tome un colorcito castaño levitísimo, que nos va a explicar que está tierna y que hay que sacarla ahí, justo ahí pero sólo para rellenarla.
Porque eso es preciso antes del cúlmine de la cocción total, que yo misma le prometo a ella, que vendrá después.
La saco del horno y la dejo, reposando y absorviendo el calor que la supo teñir apenas. Recién entonces la “pinto” por encima y suavemente con una salsita sencillona de ajos y cebolla mínima, que supe preever, y que se estuvo reduciendo aparte, por unos momentos nomás, hasta lograr un vestido transparente; entonces sí, luego de regarla con esa lámina breve y húmeda, busco el relleno antes de que la masa se siga enfriando: me esperan unas fetas delicadas de queso mantecoso que ya corté y que van acomodadas sobre las pinceladas de esa salsita insignificante — olorosa de cebolla en cubitos pequeñísimos y en ajo decidido–, y las dispongo con certeza armando un colchoncito que estará oculto. Me aparto a buscar unos tomates frescos, para el ocultamiento, sí: tomates frescos, dos o tres, que corto en ruedas finas y jugosas mientras los otros, los secos, los del paquete de celofán se hidratan, como bermellones, en un bol de agua fría. A las ruedas les va una pizca de sal y un espolvoreo de orégano y de pimienta blanca, rupturista de cierto dulzor que ya empieza a pronunciarse y que el aroma breve y encarador del ajo disocia rara y apasionadamente.
Después, las ruedas se acomodarán arriba, sobre el queso aquél. La tarta es, ahora, una gran rueda tapizada por otras ruedas oreganadas sobre un queso simple. Ahí sí busco los otros quesos: confundidos en hebras. Rotundos, más amargos, más fuertes pero en equilibrio para no arrasar los ácidos dulces de los tomates. Son (dice el envase) hebras de gouda, mozzarella y azul.
Sobre las ruedas se esparcen las hebras, en catarata módica. Un tumulto estético, si se quiere, pero no exagerado: la idea es el gratín, pero también, es la de no saturar y que se deje ver y sentir en pleno, no obstante, la carne rosada de la fruta oreganada. Ahora sí, tan, tan importantes y decisivos: los tomates secos que el agua hidratante tiernizó; los corto en mitades para que parezcan pétalos, y voy buscándoles un lugar sobre las hebras que cubren los otros tomates. Se salpican en la superficie, sí. Todo es, ahora, un mosaico de rosados y amarillos crema y arriba, como si fuera una pedrería, chillan su rojo bordó en forma como de “gotas” los secos esparcidos en trozos. Y entonces, ya por encima como un triunfo, unos hilos de aceite de oliva le van a dar seguramente a todo ese brillo aceitunado y ese picor singular noble, preciso y generoso que alguno de mis sentidos pretende encontrar.
Sin embargo, me falta lo que es más que un maquillaje: dos cucharadas de azúcar negro en lluvia fina sobre todo el preparado.
Ese azúcar moreno me promete, además del color cobre viejo brillante que le sé luego del fuego, el quiebre delicioso final, esperando el golpe de horno último que termina de compactar el corazón de la masa, pero que además gratina y derrite y define este agridulzor perfecto que se fue encontrando solo, que no se compra hecho.
La miro ya fuera del nido caluroso, en reposo en la mesada. Se ofrece soberbia, refinada y extraña en el azúcar ocre que apenas la cubre, como asomando toda ella y su reboce de gratín bajo un tul dorado oscuro, discreto y diferente.
Una cerveza muy fría le cabe, seguro. Por la contundencia amarga y deliciosa que esa bebida servida helada establece desde el primer sorbo, a la muralla que derribaremos ya, en absoluto placer, en el disfrute de la innominada.
Ahora sí.
27/12/2010
–Por favor, eso no puede ser, Papá Noel NO EXISTE. Sé muy bien que no. NO EXISTE, hrealmente… ¡Maldita lógica!
17/10/2010
-Es que a Patricio le encantan los bebés–(comento delante de todos).
Patri…¿no es cierto que te gustan mucho los bebés?
–Pues, sí, mami, claro. A quién no…
–Bueno, eso de “a quien no…”….mmmmm… qué sé yo, hay gente que no, hay gente a la que no le gustan tanto.-
–Yo digo GENTE NORMAL.
-
————————————-“Cada 1300 personas nace un Asperger”
10/10/2010
“–Vos decís que no es seguro, pero yo creo que Dios existe, mami.
–¿Y por qué lo decís tan convencido?
–Y, porque existe el Diablo. Y si hay Diablo seguro que hay Dios, acá hay como… una comedia, y Dios viene a ser la contracara.
–¿Y habrá Diablo, realmente?
–Sí, claro que hay Diablo. Pensá un poquito. Si no hubiera un Diablo, todo sería perfecto, maravilloso, mami.
No habría enemigos, ni malos tipos. Ni gente horrible, ni bebés muertos…
¡NI … CATASTROFES !“
-
————————————- ————————–”Aspergers: Uno cada 1300″
03/09/2010
Un ángel me sacaba algo de los ojos en idioma neutrálgico, se dejaba abrazar apenas y me mostraba la miseria circundante, otro me abrazaba de verdad, casi como un hombre, con tristeza de demanda eterna-incompleta y señalaba su guitarra. Solían dormir juntos, abrazados y sin mí. Los dos me llamaban, me repartían, me concedían, me extraían (me traían) me amaban, me sitiaban.
Y con los dolores percibidos en silencio y las manos abiertas - (yo lo ví, yo los ví…)- ayer se miraban sin decirse, se despojaban por un rato en ese unísono extraño, silencioso, por un rato nomás, me soltaban. Me entregaban dulcemente y sin resistir a quien pudiera abrazarnos a los tres.
11/08/2010
HIJO QUERIDO.
Yo sé bien
que él es diferente a muchos – todos.
Y que a la vez
no es tanto.
Yo sé que habla distinto, que parece un extranjero, y que su voz
tiene más altos que bajos. Yo sé que se obsesiona hasta el detalle
por cosas que a otros no interesan, yo sé
que no entiende una broma y que no miente, yo sé de sus “locuras”
por no tocar la tierra y por comer
siempre lo mismo y separado. Yo sé que él puede
leer lo que otros no distinguen, hacer nacer
palabras nuevas e historias de la nada. Yo sé de sus disfraces
para poder mostrarlas y mostrarse.
Yo sé que sus cálculos mentales
son perfectos y le surgen al instante. Yo sé que no gusta
de la gran aventura, que no sabe
atar cordones, que no abrocha, que no juega al fútbol, que no nada,
que no es el niño de los libros de lectura.
Yo sé que cuando explota
arroja todo por el aire y es el único dueño de la afrenta,
que llora, grita, patalea,
hace aquello que uno mismo haría, si no fuera
por el resto. Yo sé de su conflicto que no tiene autoridades, de su angustia inapelable
por lo insignificante,
por aquello que para los demás es un detalle.
Yo sé que sus iras son teatrales al afuera y sentidas al adentro
Y que son simplemente más continuas, más genuinas
que las dormidas iras con que otros
se miran, se traicionan, se soportan
y no hacen
lo que él hace. Yo sé que necesita
un abrazo más seguido que consuele
su exacta percepción de un mundo extraño
al que ha descubierto en los horrores consensuados
del peor de los rechazos.
Yo sé que le es preciso
más seguido una palabra, más manos tendiendo hacia su mano,
de niño pequeñito, más abrazo a sus enojos, más bandejas
para sus únicas comidas, más lluvias con aromas
que no huelan a barro, y solamente pocas más
explicaciones en ese que es su idioma.
Yo sé todo eso, y se también
que hay un acuerdo brutal que trasciende este universo
de mis días,
este fantástico aquelarre en que convivo
que ha dicho que es así porque está enfermo.
Que su mente brillante es, a la vez, incapáz
de cosas esenciales,
y que hay que hacerle un exorcismo urgente
con olor a rutinas y vaivén
de muchos personajes, y con un
certificado que pronuncie lo que suena altisonante e irremediable, y asi sea
gratis lo pagable para paliar sus terrores
y su pena.
Yo sé todo eso, hijito, y sé también
que lo que pido y exijo para vos no precisa
de excelsas academias, ni de una sacra
vigilia de bondades. Que estoy pidiendo –exijiendo-con tus mismos gritos
que se estudie por vos, que se aprenda por vos,
que se intente por vos, que se ofrende hacia vos, que se enarbole en tu nombre
la aceptación y la procura del distinto.
Que pedir lo que pido-exijir lo que exijo –es más que esa eterna rebeldía
con que he nacido. Es mi única espada, es
mi brazo partido. Esta actitud
bravía
que no admite exorcismos impuestos ni conjuros,
es una forma de advertirle al mundo,
(marcador de tu distancia, de tus llantos injustos, hacedor
de todos tus muros),
que deberá asumir –entender-comprender
este Derecho inalienable que me asiste y me confirma,
que por vos YO elijo, yo invoco, yo dispongo,
yo decido,
yo descarto,
yo protesto,
yo desarmo, yo defiendo,
yo
reclamo.
Que YO soy tu madre, y que sos mío, y que mío es el regocijo
de haberte parido
en todas las formas más que humanas del dolor sufrido
en este camino de tormentas. Y que mío es también
este Honor
de saberte en pertenencia, hijo del alma,
hijo
querido.
15/07/2010
“Nunca escuché a tantos preocupados por Dios, la familia y los niños huérfanos como ayer”
Prefiero esto a la nada, me digo. Raramente las minorías salen victoriosas cuando se debaten leyes que ellas puedan invocar, porque la posibilidad del “desmedro” a las mayorías es el freno absolutorio eterno y ramplón que subyace en cualquier planteo con tintes de prudencias admonitorias.
Pero…paradójicamente, puede decirse, sí, que ahora el matrimonio como institución está asegurado. El mecanismo de control del Estado en lo que respecta a la moral ciudadana se ha aceitado con la imposición de la normativa PARA TODOS, pero a partir del “Matrimonio”.
No de la “unión civil”, cuya abarcabilidad, si se hubiera aggiornado (es decir, si la UNION CIVIL se hubiera legislado siendo también “PARA TODOS”) podría haber solucionado faltantes, podría haber asegurado más derechos.
Prueba irrefutable y legitimada de que el matrimonio NO ES una institución cultural creada para proteger la procreación, sino para establecer pautas regulatorias de la moral ajena por parte del Estado, granadero de nuestras acciones en el molde conocido. Estamos supeditados siempre a un patrón previo, machistoide y patriarcal del que es imposible emerger.
Y las dudas que aún nos atormentan, decía aquel graffitti, siguen siendo las verdaderas libertades que nos faltan.
09/07/2010
…todos los días, Lenine.
A cada rato.
23/06/2010
¿Serás mi patria?
¿Serás ese lugar del descanso y del destino
del sueño y de los sueños
la amada de los héroes olvidados
la cuna del horror y de la ausencia?
¿Serás el cielo desplegado
un arrullo de gorriones por las tardes
el horizonte en ropas de llanura
esas ganas de ser y de quedarse?
¿Serás la voluntad más allá del futuro
los colores y versos que hablan bajo
el rumor del sol al final de una calle
y la puerta exacta del regreso?
¿Serás la muerte propia en los ajenos
la vida caminando entre los días
un fuego que no dejo de mirar
la piel que reconozco aún a oscuras?
¿Serás al fin mi patria?
¿Esa elección del mundo
a partir de la nada?
– DAV.- mayo del 2010 .-
